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Albarada, el restaurante mediterráneo contemporáneo del Hotel METT Barcelona

El restaurante Albarada, ubicado en el exclusivo METT Barcelona, presenta una propuesta gastronómica contemporánea que reinterpreta la esencia mediterránea desde una mirada local, sostenible y sensorial. Situado en las tranquilas colinas del Tibidabo y con unas vistas exclusivas a la ciudad, Albarada se consolida como un nuevo destino culinario para locales y turistas que buscan una experiencia gastronómica sofisticada en un entorno privilegiado.

Desde el primer momento, Albarada transmite la sensación de refugio. La luz natural, los materiales orgánicos y una paleta cromática inspirada en el paisaje catalán crean un ambiente cálido que invita a bajar el ritmo y reconectar con el placer de la mesa. El chef Rubén Briones dirige una carta basada en productos locales y de temporada. Aunque su inspiración proviene de todo el Mediterráneo, el guiño a los ingredientes y productos locales garantiza que se trate de un concepto orgulloso de sus raíces españolas

Platos como la lubina salvaje con sofrito y salsa de puerros, el cordero cocinado a fuego lento con mojo de menta y el arroz con bogavante a la parrilla reflejan su filosofía de sencillez y sinceridad. En un luminoso comedor con un olivo en el centro, Albarada invita a disfrutar de una experiencia pausada, en la que arquitectura y gastronomía se complementan para crear un espacio elegante y acogedor. Aquí, la gastronomía y el paisaje se funden, ofreciendo un contrapunto sereno a la bulliciosa energía de la ciudad. El refugio perfecto tanto para los lugareños como para los turistas. Diseñado por Astet Studio, el interiorismo de Albarada se inspira en el Mediterranismo y el Noucentismo, integrando materiales naturales, artesanía local y colores que evocan el paisaje catalán. La atmósfera cálida y orgánica.

Así, es un santuario de calma con vistas al mar, un lugar para hacer una pausa y reconectar con la esencia de la cocina mediterránea. Su nombre, inspirado en «albor» (amanecer), evoca la sensación de la primera luz que baña la ciudad, símbolo de renovación y elegancia tranquila.