Alejandro Vázquez (Jano): “Allí donde se requiera sentimiento, encajo”

DJ, coleccionista, productor, empresario y supervisor musical, Alejandro Vázquez —también conocido como Jano Vázquez— ha vivido la música desde dentro durante décadas. Su trayectoria atraviesa vinilos, maxis, importación, sellos discográficos, MP3, librerías musicales, publicidad, cine, televisión y eventos privados. En esta entrevista repasa los cambios de la industria, la importancia de la memoria musical y el valor de una canción capaz de resistir el paso del tiempo.

Después de tantos años viviendo la música desde dentro, ¿qué parte de tu trayectoria sientes que define mejor quién eres hoy: el DJ, el coleccionista, el empresario, el productor o el supervisor musical?

Siento que hay un poco de cada uno, pero, sin duda, primero soy DJ. Y gracias a eso también soy supervisor musical. Creo que es una cuestión de sensibilidad: allí donde se requiera sentimiento, encajo.

Tu carrera ha pasado por vinilos, maxis, importación, sellos, MP3, librerías musicales y eventos privados. ¿Cuál ha sido el cambio de formato o de industria que más te obligó a reinventarte?

El mayor cambio en la industria musical y en el mundo del DJ fue, sin duda, la llegada del MP3: el paso de un formato físico como el vinilo a un archivo digital comprimido.

Casi de repente, toda la música que antes comprabas estaba disponible en nuevas plataformas P2P o de intercambio, como eMule, AudioGalaxy o Napster, a golpe de clic y gratis.

A nivel doméstico, Apple y su iPod se encargaron de guardar todos esos archivos. Solo faltaba que los DJs pudieran manejar esos MP3 como si fueran vinilos. Serato y otros softwares permitieron esa manipulación. DJs, bienvenidos a la era digital.

En 2004 vimos cómo se desmoronaba la industria tal y como la conocíamos. El “todo gratis” arrasó. Primero exterminó el vinilo, hacia 2007, y más tarde el CD, hasta convertirlo en algo residual.

Para mí, personalmente, el cambio no fue traumático. Fue algo orgánico y me adapté bien. Antes controlábamos nuestras compras; ahora bajamos y acumulamos canciones sin límite. Es cuestión de terabytes. Antes, con una base de 400 vinilos podías trabajar. Ahora transporto en mi controladora digital más de 15.000 canciones.

Cuando preparas una sesión para un evento privado, ¿cómo equilibras lo que el cliente espera con tu propio criterio musical?

Los años, la pista y la psicología ayudan mucho. Creo que, con ver al público, es suficiente para planificar el repertorio casi sobre la marcha.

Siempre pregunto al responsable del evento por si necesitan que suenen determinadas canciones, pero normalmente me dejan hacer. Aun así, tengo una selección con comodines que siempre funcionan.

Digamos que preparo una nueva selección para cada evento. Me gusta sorprender y hacer que cada uno sea diferente.

Has trabajado con música pensada para la pista y también con música para publicidad, cine y televisión. ¿Qué diferencias hay entre elegir un tema para hacer bailar y elegirlo para contar una historia audiovisual?

Una canción para bailar suele marcar un tempo de unos 126 BPM, con sus subidas y bajadas, y una melodía que te envuelve para que no abandones la pista. Se trata de enlazar canción con canción sin que caiga el ritmo y de mantener la pista viva.

En publicidad, todo ocurre muy rápido. Hay que enganchar al público objetivo desde el primer segundo. La música debe funcionar como una llamada. Aquí normalmente utilizamos la curva de recuerdo, recurriendo a una canción clásica o popular y extrayendo la parte con más gancho, los mejores segundos.

Para contar una historia, por ejemplo en un largometraje, leemos o vemos la escena y buscamos la canción adecuada para que acompañe las imágenes y ayude a contar la historia, marcando también el ritmo en la edición.

La música viste la escena y la hace grande, pero hay que tener cuidado con el protagonismo, porque podría generar el efecto contrario.

Como coleccionista, ¿qué pesa más para ti en un disco: su valor sentimental, su rareza, su sonido o la historia que lleva detrás?

El valor sentimental es importante. Los recuerdos son importantes y te sitúan en diferentes momentos.

Creo que sería capaz de contar algo sobre cada uno de los vinilos que tengo: anécdotas, algo de historia y, seguro, algo sobre los momentos en los que los pinché.

Level Records ayudó a que muchos sellos y productores españoles tuvieran presencia internacional. Mirando atrás, ¿crees que aquella etapa recibió el reconocimiento que merecía dentro de la historia de la música de baile en España?

Fue una etapa muy bonita. Comenzamos con apenas dos sellos y llegamos a distribuir cerca de 50. Abrimos una buena ruta internacional para nuestros creadores, tuvimos capacidad para ofrecer novedades cada semana y realizábamos envíos periódicos a diferentes mercados: Europa, Japón, Australia, Estados Unidos, Canadá…

Fue mucho más grande de lo que se puede imaginar. La venta iba acompañada de promoción de los lanzamientos mediante un sistema de envíos personalizados a los programas de radio más influyentes del momento, como los de Paul Van Dyk, Roger Sanchez o Pete Tong en la BBC. De esa manera, hacían sonar nuestras novedades justo cuando la copia final estaba llegando a distribuidores y tiendas.

Gracias a ese sistema cerramos un círculo que funcionaba con éxito. Con Sony Music, por ejemplo, hicimos remezclas para Chambao, Guaraná, Mónica Naranjo y Hakim, y distribuimos los vinilos de 12 pulgadas en exclusiva mundial.

Las remezclas corrían a cargo de David Ferrero & Pedro del Moral y Wally López & Dr. Kucho, talento en estado puro, equipo de producción de Weekend Records.

En 2007 llegó la última de las grandes crisis y nuestros clientes en todo el mundo comenzaron a cerrar, algunos con más de 30 años de historia.

Esta etapa requiere ser contada en un libro.

Contestando a la pregunta, aquel movimiento no recibió el reconocimiento merecido. En Reino Unido, por ejemplo, se escribió bastante sobre nuestros lanzamientos en revistas como Mixmag, Jockey Slut o NME. Guardo recortes de todas ellas.

Has visto de cerca a varias generaciones de DJs. ¿Qué crees que se ha ganado y qué se ha perdido con la digitalización del oficio?

Básicamente, antes, al tener menos música y pagar por ella, se le daba más valor. Ahora, en general, pienso que la música es más de usar y tirar.

Antes una canción tenía más desarrollo y duraba más tiempo. El DJ hacía promoción permanente pinchando los 12 pulgadas cada día y ayudaba a las discográficas a vender más. Se generaba volumen de negocio, divulgación de las obras y daba margen para el desarrollo de artistas según iban adquiriendo popularidad.

Me encantan los vinilos, qué voy a decir, pero el formato es lo de menos. Ahora todo es más cómodo y eso es una ventaja para el DJ que se mueve de club en club o de país en país. En ese sentido, lo digital funciona mejor.

En una colección de 35.000 discos, ¿sigues descubriendo música dentro de tu propia casa o sientes que ya lo tienes todo perfectamente localizado en la memoria?

Ni mucho menos lo tengo todo localizado, aunque es verdad que la memoria me funciona muy bien y se me escapa poco.

Sigo descubriendo cosas cada día dentro de mi propia casa y, como me gustan todos los géneros, esto no tiene fin. Además, compro vinilos cada semana, así que la colección sigue creciendo.

Por un lado, ordeno mi colección de vinilos y, al escucharlos, me doy cuenta de que no los tengo en MP3 para pincharlos en eventos. Entonces me toca convertirlos o buscarlos en alguna plataforma. “No me puede faltar”. Esa es la dura labor del DJ para poder ofrecer algo diferente bajo su propio criterio.

¿Qué tiene que tener una canción para que sobreviva al paso del tiempo y siga funcionando en una pista, en una escucha privada o en una producción audiovisual?

Si una canción tuvo éxito antes, puede tenerlo ahora. Solo necesitará una actualización para poder programarla de nuevo y conectar con la pista o con la audiencia: un pequeño arreglo, una buena masterización y listo.

A veces, un baile en TikTok la pone de moda de nuevo. Hacerlo es sencillo, pero hacerlo bien es muy difícil.

Sin embargo, si la música se utiliza en una producción audiovisual —un documental, una serie de televisión, etc.— puede funcionar perfectamente la versión de hace 40 años, dependiendo de lo que queramos que diga la escena.

Más allá del marketing, una buena canción siempre será una buena canción.

Si tuvieras que diseñar una sesión que resumiera tu vida musical en una sola noche, ¿por dónde empezaría, por dónde viajaría y con qué tipo de sonido terminaría?

Arrancaría con un himno de las pistas de los años 70: MFSB desde Philadelphia. Y terminaría con el único que ha sido capaz de colocar una ranchera en lo más alto de las listas mundiales: Bruno Mars.

La lista de posibilidades es enorme, pero este sería mi primer resultado para una bonita sesión:

  • MFSB feat. The Three Degrees – “Love Is the Message” (12” Version, 1973)
  • Nicolette Larson – “Lotta Love” (Jim Burgess Disco Mix)
  • The Ritchie Family – “The Best Disco in Town”
  • Bee Gees – “Night Fever”
  • Michael Jackson – “Off the Wall”
  • Joe Bataan – “Rap-O Clap-O”
  • Sugarhill Gang – “Rapper’s Delight”
  • Chic – “Dance, Dance, Dance”
  • Kurtis Blow – “The Breaks”
  • Community People – “Education Rap”
  • McFadden & Whitehead – “Ain’t No Stoppin’ Us Now”
  • Jocko – “Rhythm Talk”
  • Richie Havens – “Going Back to My Roots”
  • Gil Scott-Heron – “The Bottle”
  • Eddie Rosemond – “Funk It”
  • Stone – “Time”
  • Rod – “Shake It Up”
  • Geraldine Hunt – “Can’t Fake the Feeling”
  • Barry White – “Any Fool Could See”
  • Hi-Gloss – “You’ll Never Know”
  • Prince – “I Wanna Be Your Lover”
  • Funkapolitan – “As the Time Goes By”
  • Blue Feather – “Let’s Funk Tonight”
  • The Human League – “Don’t You Want Me”
  • Sade – “The Sweetest Taboo”
  • The Romantics – “Talking in Your Sleep”
  • Billy Joel – “It’s Still Rock and Roll to Me”
  • The Cure – “A Forest”
  • B-Movie – “Nowhere Girl”
  • Simply Red – “Come to My Aid”
  • Spiller – “Groovejet”
  • Ultra Naté – “Free”
  • Silicone Soul – “Right On!”
  • Daft Punk – “Get Lucky”
  • Tortured Soul – “Enjoy It Now”
  • Empire of the Sun – “We Are the People”
  • Bruno Mars – “Just Might”
  • The Weeknd & Daft Punk – “I Feel It Coming”
  • Marshall Jefferson x Solardo – “Move Your Body”
  • Teddy Swims – “Bad Dreams”
  • The Hutchfest – “Jo Jo The Catza”
  • Bruno Mars – “Risk It All”

Jano Vázquez
Actualmente trabaja como DJ para todo tipo de eventos.

Contacto: alexweekend@hotmail.com
Teléfono: +34 695 159 529
Instagram: @myweekendgroove