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Cocido madrileño, callos y churros atraen a visitantes a la capital incluso en verano

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Platos como el cocido madrileño, los callos, el bocata de calamares o los churros con chocolate mantienen su popularidad entre los que visitan la capital a pesar de las altas temperaturas de este verano. Así lo han manifestado en declaraciones a Europa Press varios negocios con una larga tradición y que han visto como durante el mes de agosto, los turistas han continuado reclamando estas recetas típicas de la gastronomía de Madrid.

Mara Verdasco, una de las propietarias del popular restaurante ‘La Bola’, ha asegurado que en su caso un 80% de los clientes que han acudido a su local este mes de agosto han seguido pidiendo estos platos calientes, eso sí, acompañados de mucha bebida fría para «poder aguantar el calor».

Este restaurante, ubicado en el número cinco de la calle La Bola junto a la Plaza de Oriente, es uno de los más famosos y con más historia de la capital gracias a su plato estrella, el conocido cocido madrileño. También ofrece otros platos típicos de Madrid como los callos o el cordero asado, aunque lo más demandado es el cocido, del que los clientes nacionales son los principales consumidores.

‘La Bola’ abrió sus puertas en 1870 y a él acudían Alfonso XII y la infanta Isabel. Más de 150 años después, la cuarta generación de la familia Verdasco sigue manteniendo la tradición de esta receta: cuatro horas de cocción en pucheros de barro individuales sobre carbón de encina, un potente chorizo asturiano y un secreto, el agua de Madrid, cuyo punto de cal es «el ideal para la receta» que ha sobrevivido al paso del tiempo.

CHOCOLATE CON CHURROS A 40 GRADOS

Otro de los productos más populares entre aquellos que visitan la ciudad es el tradicional bocata de calamares que se puede consumir en varios locales cercanos a la Plaza Mayor, así como en el restaurante ‘Brillante’, un negocio con casi 70 años en activo y que actualmente se encuentra en el ocho de la Plaza del Emperador Carlos V, junto al Museo Reina Sofía y la estación de Atocha.

El encargado de este comercio, Fernando Martínez, ha subrayado que los calamares son una tradición en Madrid y aunque ha indicado que este producto procede del Pacífico, son muchos los visitantes que se decantan por esta opción cuando visitan este restaurante, que llegó a tener hasta siete locales en la capital.

Por su parte, los churros con chocolate son una buena opción para el desayuno o la merienda en Madrid con una receta que se realiza desde 1894 en uno de los lugares más icónicos de la capital como es la Chocolatería de San Ginés, situada en el pasadizo homónimo junto a la parroquia dedicada al patrón de los escribanos, entre la Puerta del Sol y la Plaza de Ópera.

Este dulce comenzó a ganar popularidad debido a su proximidad con el Teatro Eslava, actual Joy Eslava, en el que los asistentes degustaban esta aportación de la repostería madrileña. Tal es su fama que incluso esta popular chocolatería fue referenciada por Valle Inclán en su obra ‘Luces de Bohemia’.

El encargado de la chocolatería San Ginés, Maurilio Álvarez, ha explicado ante el calor veraniego ofertan otras bebidas más refrescantes además del chocolate. La mayoría de los curiosos que se están acercando este verano al local son clientes nacionales y de América, en lugar de los habituales europeos.

GASTRONOMÍA ADAPTADA AL CLIMA

Y para adaptase a un cliente que cada vez busca más sorprenderse con nuevos sabores y experiencias, los establecimientos tiran de imaginación para adaptarse al clima e introducir sabores nuevos o guiños a la oferta cultural del lugar donde se ubican.

Este es el caso de la heladería Napoli, situada en 19 de la Avenida de la Ciudad de Barcelona. En su caso elaboran helados con sabores como salmón, espárragos trigueros de temporada, roquefort, aceite de oliva o fabada con chorizo, que aunque no son los gustos más frecuentes, llaman la atención de los consumidores y son muchos los que quieren arriesgarse a experimentar. Incluso este establecimiento ha creado todo un homenaje a los dulces típicos de Madrid con su helado de pétalos caramelizados de violetas.

También destacan otros negocios como Rocambolesc, la heladería del chef Jordi Roca, que se puede encontrar en Madrid tanto en el Mercado de San Miguel como en la séptima planta del Corte Inglés de Serrano y que lleva la alta cocina al mundo de los helados con polos de figuras extravagantes o sus brioches rellenos de helado.