De ChatGPT al dormitorio: así serán las tendencias sexuales que marcarán 2026, según LELO

La salud sexual se consolida como un pilar fundamental del bienestar integral. En 2026, la forma en la que vivimos la intimidad estará cada vez más ligada al autocuidado físico, la salud mental y el uso consciente de la tecnología. Así lo revela el nuevo estudio de tendencias de LELO, elaborado a partir de diversas encuestas internacionales realizadas entre personas de 18 a 45 años en España, Europa y Estados Unidos. En una era en la que la tecnología se entrelaza con todos los aspectos de nuestra vida, comprender su impacto en la intimidad y el bienestar sexual es fundamental. Una encuesta reciente realizada por LELO, como parte del informe Futurista 2025.

Los datos apuntan a un cambio de paradigma: el sexo deja de entenderse únicamente como placer para convertirse en una herramienta de bienestar, regulación emocional y conexión con el propio cuerpo, integrada en la vida diaria y respaldada por la tecnología.

 Inteligencia artificial y salud sexual: una nueva aliada emocional

La inteligencia artificial ha comenzado a desempeñar un papel relevante en la salud sexual y emocional. En España, más del 80 % de los encuestados afirma haber utilizado IA, como asistentes virtuales o aplicaciones, para resolver dudas relacionadas con relaciones, comunicación íntima o autoestima.

Desde una perspectiva de salud, la IA se percibe como una herramienta de apoyo que facilita la expresión emocional, ayudando a verbalizar necesidades y preocupaciones que muchas personas evitan compartir, incluso con profesionales.

Comunicación íntima: clave para el bienestar mental

La comunicación abierta se consolida como uno de los factores más importantes para una vida sexual saludable. Más del 20 % de los participantes en el estudio asegura que el uso de herramientas digitales reduce el estrés y la ansiedad a la hora de hablar de sexo, mientras que otro porcentaje similar afirma sentirse emocionalmente más seguro en sus relaciones.

En un contexto donde los tabúes siguen presentes, la tecnología ofrece un entorno privado y sin juicio que favorece la educación sexual, la prevención de conflictos y una mayor satisfacción emocional.

Relaciones a distancia y salud emocional

Las relaciones a distancia ya no se asocian necesariamente con frustración o desconexión emocional. Gracias a la tecnología conectada —videollamadas, aplicaciones especializadas y dispositivos controlados por Bluetooth—, las parejas pueden mantener una intimidad activa y saludable, incluso a miles de kilómetros.

Esta conexión continua contribuye a reducir sentimientos de soledad, fortalecer el vínculo emocional y mejorar el bienestar psicológico, factores clave para la salud mental en relaciones prolongadas.

Actividad física y placer: cuando el cuerpo responde

El estudio de LELO confirma la estrecha relación entre ejercicio físico regular y bienestar sexual. El 60 % de los encuestados prefiere entrenar antes que mantener relaciones sexuales por la mañana, y casi la mitad considera que el sexo es, en sí mismo, una forma válida de actividad física.

Además, 2 de cada 10 personas afirman haber experimentado orgasmos o sensaciones similares durante el ejercicio, conocidos como coregasmos, lo que refuerza la conexión entre salud cardiovascular, activación muscular y respuesta sexual.

Desde el punto de vista médico, estos datos subrayan el impacto positivo del movimiento sobre la libido, el estado de ánimo y la percepción corporal.

Autocuidado, belleza y salud sexual: un enfoque integral

El bienestar sexual se integra cada vez más en las rutinas de autocuidado y salud preventiva. Productos de cuidado íntimo, suplementos y tecnología orientada al placer conviven hoy con prácticas de belleza y bienestar general.

En 2026, hablar de salud sexual será hablar de energía, autoestima, descanso, equilibrio emocional y calidad de vida, normalizando una visión holística del cuerpo y el placer.

Un nuevo enfoque de la salud íntima

Las conclusiones del estudio reflejan una transformación profunda: la salud sexual del futuro es consciente, preventiva y conectada al bienestar físico y mental. La intimidad deja de ser un tema aislado para convertirse en una dimensión esencial de la salud global.

Porque en 2026, cuidar la vida sexual será también cuidar la mente, el cuerpo y la calidad de las relaciones.