El misterio de la «Gioconda Torlonia»

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La llamada Gioconda Torlonia, el misterioso cuadro idéntico a la Mona Lisa de Leonardo en el museo del Louvre, de París, y descubierto en los depósitos de las obras de arte pertenecientes a la Cámara de los diputados de Italia, se expone desde hace unos meses al público, mientras se sigue discutiendo sobre su autoría, para muchos atribuible al mismo Da Vinci.

El cuadro, que se puede ver junto a otras obras prestigiosas del palazzo Montecitorio, sede de la Cámara baja italiana, es «una copia realizada en el taller de Leonardo, quizás incluso con su colaboración directa», según el diputado y uno de los tres comisarios de esta sede institucional Francesco D’Uva.

«Desde 1927 se conserva en la Cámara una copia de la Mona Lisa propiedad de las Galerías Nacionales de Arte Antiguo. Sentí que era importante mejorar y hacer que este lienzo tan significativo fuera accesible para todos. La Cámara de Diputados es el lugar adecuado para hacerlo, considerando que recibe más de 200.000 visitantes al año , incluidos más de 60.000 estudiantes», ha explicado el diputado en su web.

Desde su descubrimiento, los expertos no se ponen de acuerdo sobre su autoría. Tras ser encontrada en el depósito de las obras de arte de la Cámara de los diputados, acabó en el despacho de un senador que se decidió a pedir un análisis y que determinó que la pintura es del 1500, procedente de la colección Torlonia, y tras algunas radiografías se descubrió que varias correcciones son idénticas a la Mona Lisa del Louvre.

La copia de la Mona Lisa aparece en el sitio parlamentario «ArteCamera», acompañada de una breve descripción elaborada por los estudiosos de la galería estatal a la que pertenece y que la definen como «una copia que aspira a replicar diligentemente su modelo», la Mona Lisa del Louvre.

La obra, antes de regresar a Italia, estuvo en Francia, como lo demuestra el sello de cera con la insignia imperial de Napoleón, presente en el marco. Probablemente formó parte de la colección del cardenal Fesch, tío de Bonaparte, cercano a la rama francesa de la familia Torlonia.

El experto Giuseppe Antonio Guattani, que había estado involucrado en la redacción de los documentos con las obras de arte de Torlonia hasta 1821, había atribuido la pintura a Bernardino Luini, pero esta referencia ha desaparecido en inventarios posteriores.

La obra aparece en un comentario sobre la edición de 1851 de las «Vidas» de Vasari, junto con otras copias de la obra maestra de Leonardo: «En Florencia en la casa Mozzi; en el Museo de Madrid; en la Villa Sommariva en el lago de Como; en el Torlonia de Roma; en Londres en Abraham Hume y en Woodburn».

Según publica hoy el diario «La Repubblica», los restauradores Antonio y Maria Forcellino explican que los alumnos del maestro utilizaron para este cuadro colores de su paleta para la «Gioconda Torlonia» y que el cuadro presenta borrados incongruentes con una copia; mientras que las veladuras en la carne y el paisaje son de una «transparencia que se hace eco con precisión de la técnica ejecutiva de Leonardo utilizada en la pintura del Louvre».

Sin embargo, Rossella Vodret, superintendente de bienes culturales de Roma al presentar la pintura en 2005, la definió como «no de muy alta calidad» y Claudio Strinati , gran estudioso del polifacético artista, aseguró que «es una pintura de calidad media que no parece denotar la impronta de una mano excelente como la de Leonardo”.