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El Parador Costa da Morte elegido como mejor hotel en entorno natural de España

El Parador Costa da Morte (Muxía, A Coruña) ha sido elegido como el mejor hotel en entorno natural de España por los lectores de la revista de Viajes National Geographic. Los lectores han valorado la innovación y la excelencia en el servicio de un alojamiento que abrió sus puertas por primera vez el 25 de junio de 2020 convirtiéndose en el número 98 de la cadena hotelera pública.

El próximo viernes, 31 de marzo, recibirá a sus primeros clientes tras el cierre por temporada. Como novedad, el Parador de Costa da Morte se ha incluido en el programa ‘Naturaleza para los sentidos’, un proyecto de ecoturismo sostenible y responsable para generar beneficios sociales, ambientales y económicos en la zona.

Los clientes podrán disfrutar esta temporada de rutas a caballo y en bicicleta bordeando la costa o conociendo los pueblos cercanos; montar en kayak para ver la cascada del Ézaro o en barco hasta el Cabo de Fisterra para contemplar la última puesta de sol de la Europa continental.

Los clientes también podrán conocer de primera mano la cultura y tradiciones de la zona como el arte de las palilleiras o los secadores de congrio; sentirte marinero por un día visitando el
puerto y asistiendo a una subasta de pescado y marisco en la lonja de Laxe, realizar una travesía por la Ría de Muros y visitar una batea de mejillones, conocer la historia de Fisterra y sus naufragios, así como las influencias de la cultura celta en esta zona de Galicia, entre otras muchas experiencias.

UN PARADOR SURGIDO DEL PRESTIGE.

El Parador de Costa da Morte El Parador nació de la catástrofe ecológica del Prestige que tuvo lugar en 2002 y se ha convertido en todo lo contrario: en un referente de sostenibilidad y conservación del medioambiente, y en una fuente de desarrollo económico, social y cultural en esta zona de la Costa da Morte.

El autor del proyecto original fue el arquitecto gallego Alfonso Penela, que ideó un edifico construido en terrazas sobre la ladera con un foco muy especial en el cuidado del medioambiente y el respeto hacia el entorno.

La construcción se mimetiza con el paisaje al tener todas las cubiertas vegetales escalonadas siguiendo la inclinación de la
ladera del Monte de Lourido. Su forma escalonada se adapta al desnivel del terreno, integrándose en la orografía.

Para salvar la pendiente del terreno se instalaron dos ascensores panorámicos que se mueven en sentido diagonal. Cuenta con una superficie habitable de 15.000 m2 y 63 habitaciones todas ellas con terraza y vistas a la playa de Lourido. También dispone de un spa, un espacio de relax que mira al Atlántico, así como una piscina infinity pool con muro final de cristal con vistas a la playa de Lourido.