Hay restaurantes con buenas vistas. Y luego está Élkar, donde literalmente vives la gastronomía por encima de la ciudad. A más de 160 metros del suelo, en la planta 33 de Torre Emperador Castellana, este espacio ha convertido el skyline madrileño en parte del menú: aquí las luces de las cuatro torres y el horizonte infinito compiten con cada plato por captar la atención del comensal.
Lejos de la teatralidad vacía que a veces acompaña a los restaurantes “de altura”, Élkar juega otra partida. La experiencia impresiona, sí, pero el foco sigue estando en la cocina. El proyecto —impulsado por Aramark España y con dirección gastronómica de los chefs Fran Vicente y Pablo Verdúguez— apuesta por una propuesta mediterránea contemporánea que cambia con las temporadas y evita caer en el efectismo fácil.
La carta se mueve entre el producto reconocible y una ejecución precisa, con platos que ya funcionan como firma de la casa. El foie gras Fundador 18 años aparece como uno de los bocados más comentados del recorrido, mientras que el mero asado con beurre blanc y caviar resume bien el tono de Élkar: técnica clásica, materia prima potente y una elegancia sin excesos.

Para quienes quieren entender el restaurante en formato completo, los menús degustación de 6 y 10 pases funcionan como una coreografía pensada para subir la experiencia de intensidad plato a plato. No es casualidad que el restaurante haya renovado en 2026 su recomendación en la Guía Repsol: Élkar ha logrado convertirse en destino gastronómico y experiencia urbana al mismo tiempo.
La sensación de exclusividad continúa incluso después de la propuesta gastro. En el hall del edificio.
Madrid vive una nueva fiebre por los espacios elevados, pero pocos consiguen que la altura tenga sentido más allá de la foto. En Élkar, el skyline no es un decorado: es un ingrediente más. Y probablemente el único lugar de la ciudad donde uno puede sentir que está cenando dentro del propio cielo de Madrid.

