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Hotel burbuja Zielo las Beatas para contemplar las estrellas

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Este año 2020 ha puesto de moda una terminología que hace unos meses nos resultaba del todo ajena: mascarilla, geles, confinamiento, distancia social… Y, como obliga la pandemia del covid-19, a la hora de escapar del mundanal ruido, si el confinamiento lo permite, buscamos alternativas en las que compartamos lo menos posible el espacio físico con los otros.

Es lógico. Es lo que toca. Para conseguirlo, nada mejor que escapar de las grandes urbes e irse a esa denominada España vaciada que no por ello es menos hermosa. Una posibilidad, además bien original, es la que ofrece este alojamiento en pleno campo manchego, en la finca Las Beatas, situada en las afueras de Villahermosa, en Ciudad Real. A lo que venía siendo un alojamiento rural especializado sobre todo en turismo de caza, se le añadieron el año pasado unas hermosas burbujas. Hay cinco en total: Halley, Kepler, Galileo, Copernico y Newton.

Los nombres son un claro homenaje al apabullante cielo que, si no está nublado, puede contemplarse desde cualquiera de ellas, en una visión de 360 grados: “El hotel está en una zona que tiene cielos despejados casi un 90% de los días del año, por eso se nos ocurrió esta idea y por buscar otro tipo de cliente diferente al que viene a la casa rural, que es más bien un cliente de caza menor, lo que hay por la zona”, comenta Magín Blanco, dueño del hotel.

Las cinco burbujas están situadas en una finca de 70.000 m2 así que si lo que va buscando es distancia social, aquí la encontrará seguro. Al igual que podrá disfrutar de árboles como perales, pinos, olivos, alcornoques… y de un spa o de una piscina en verano.

Cada una de las burbujas está dentro de una parcela privada, si bien, todas se encuentran en la misma zona de la finca. Dependiendo de las dimensiones del jardín y de la cápsula, disponen de unas u otras comodidades, pero todas tienen tumbonas y mobiliario exterior. El interior de estas burbujas de tintes espaciales, que miden unos 25 m2 aproximadamente, ofrece todo lo que se puede necesitar: una cama ‘king size’, ducha con vistas al cielo, ‘amenities’, la posibilidad de tomar el desayuno en la parcela… Pero no esperes encontrar una tele, porque a este establecimiento hotelero uno viene tumbarse en esa espaciosa cama y a sentir que ese cielo majestuoso nos aplasta de lo inmenso que es.

El mejor momento para disfrutar de la cápsula es, sin duda, por la noche: la iluminación de las parcelas y poder disfrutar de esa visión del cielo es todo un espectáculo. Además, cada una de las burbujas dispone de libros de astronomía y de telescopios, para completar la experiencia estelar. Para cenar, el hotel ofrece la también innovadora posibilidad de hacerlo en una tinaja, de las que pueden verse diseminadas por el paisaje de alrededor y que antes se utilizaban para la elaboración del vino. Ellos han habilitado cinco tinajas, totalmente climatizadas y con decoraciones temáticas: una innovadora forma de seguir dándole vida a estos elementos.

“Prevemos abrir otro hotel con burbujas en la zona de Castellón, en Tírig, a finales de año, aunque irá más destinado al público familiar porque las burbujas, que se fabrican en Francia, son más espaciosas”, añade Blanco.