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Insectos que se comen pero no se ven para reducir la huella de carbono

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El helado de escarabajo o la ensalada de huevo de hormiga. Insectos que se comen pero no se ven, una propuesta de una innovadora empresa tailandesa para personas conscientes del cambio climático que buscan sustitutos a la carne.

«La apariencia de los insectos espanta a alguna gente. Pero podemos desarrollar insectos que estén en la comida sin tener que verlos, por ejemplo, en las salsas, en cremas o fideos», explica Athivach «Boom» Pongsattasin, cofundador de Exofood, un instituto de investigación y granja de insectos.

«La gente los consumirá más y puede hacer que tomen conciencia de lo nutritivos que son los insectos», indica Athivach, quien recalca que este tipo de animales deberían ser la fuente principal de proteína en el futuro debido a la reducida huella de carbono de su crianza.

Para este emprendedor de 34 años, la carne de insectos será un punto vital en la lucha contra la emergencia climática debido a la enorme cantidad de metano, además de otros gases de efecto invernadero, que genera la ganadería.

«El medio ambiente y los recursos del planeta están siendo destruidos por el cambio climático (…) Criamos ganado para obtener proteínas. Si el mundo necesita una solución contra el calentamiento global, la ganadería deberá parar de desarrollarse», apunta.

La apuesta de Athivach por los insectos como fuente de proteína y otros nutrientes viene avalada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que los considera como el alimento del futuro para garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial a medio plazo.

ASPECTO POCO APETITOSO

Pese a su inquebrantable fe en la bondad de la carne de insecto, el empresario es consciente de que su aspecto puede resultar poco apetitoso, más allá de los escorpiones o grillos que se venden en puntos turísticos de Tailandia como manjar para turistas ávidos de experiencias exóticas o los platos más sofisticados pero de limitado recorrido de algunos restaurantes de lujo.

Por este motivo, Exofood Thailand quiere fabricar productos a base de insectos, ya procesados de diversas formas y fáciles de comer, pero con su valor nutritivo intacto.

«No presentamos los cuerpos de los insectos, pero están dentro de cada molécula de los platos», dijo Athivach.

Durante un evento en la Semana del Diseño de Bangkok su empresa presentó el domingo un menú compuesto por panales de abeja a la parrilla; un plato a base de huevos de hormiga y larvas; el «campo de arroz», que combina saltamontes, distintos tipos de grillos, insectos acuáticos gigantes y cangrejos de los campos de arroz; y helado de escarabajo picudo de las palmeras para postre.

COMIDA PARA MASCOTAS

Exofood, que comenzó su actividad hace dos años para centrarse en el mercado de la comida para mascotas, ha ido abriendo sus horizontes y planea exportar los insectos en el futuro como alimento para humanos.

«No solo criamos insectos para venderlos. Los criamos, los analizamos, desarrollamos especies más fuertes y pensamos en la manera de llevar insectos al paladar de la gente por todo el mundo. cómo hacerlos seguros y muy nutritivos», apunta el empresario.

En el campo de los piensos para mascotas, en el que empezaron su actividad, han descubierto que las larvas de la mosca soldado negra es especialmente valiosa por su cantidad de proteínas, ácido láurico y calcio y por la facilidad con que son digeridas.

Otro de los ingredientes estrella que intenta exportar es el escarabajo picudo de las palmeras, rico en Omega 3 y 6, ácido láurico y calcio.

«Los humanos los pueden beneficiarse de ellos de muchas maneras, no solo para obtener proteínas», dice.