La España vacía

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Con el cambio vital que ha supuesto el covid-19, muchas personas se plantean comprar una casa prefabricada para irse a vivir fuera de los núcleos urbanos. Unas zonas donde el precio de las casas es inferior y donde generalmente se disfruta de hogares con mayor amplitud y cuentan con espacios como jardines y terrazas.

Motivado por este escenario, se engendra ‘tiny home’, un proyecto que nace de la unión entre el estudio madrileño Delavegacanolasso y el consultor estratégico Ricardo de Zulueta, con la intención de proporcionar una solución asequible y funcional a aquellas personas que deseen mudarse a zonas rurales.

El auge del teletrabajo como aliado

Gracias a la tecnología, cada vez resulta más sencillo teletrabajar desde cualquier lugar. Según datos de Caixabank Research, un 32,6% del total de los empleados en España podría potencialmente llevar a cabo su trabajo en remoto. Esta tendencia, cada día más común debido al impacto coronavirus, ha supuesto un cambio de mentalidad respecto al acceso a la vivienda.

“Somos una empresa formada por gente joven. A la hora de independizarnos, nos sorprendió el alto precio de un pequeño piso en ciudades como Madrid y Barcelona y lo baratos que son los terrenos en el campo. Esto, sumado a lo sencillo que resulta trabajar hoy desde cualquier parte, nos pareció la combinación perfecta para ofrecer una alternativa bien diseñada y muy rápida”, comenta Ignacio de la Vega, arquitecto y socio fundador, a idealista/news.

De la Vega resalta la buena acogida que ha recibido el proyecto desde su lanzamiento y explica que el 90% de las personas que contactan con ellos, lo hace con la intención de colocar la ‘tiny home’ en un terreno amplio y con jardín. “De ese porcentaje, la mitad busca hacerlo en terrenos muy apartados en el campo y la otra en suelos urbanos, pero siempre en las afueras de las ciudades o en zonas costeras”, explica el arquitecto

Desde 28.000 euros y en dos meses

Como todas las casas prefabricadas, el precio depende de la personalización, las características y el tamaño que escoja el cliente, pero se puede adquirir una de estas ‘tiny homes’ a partir de los 28.000 euros. Las viviendas se construyen completamente en fábricas y en dos meses están listas para entrar a vivir.

La firma da la opción de unir módulos para crear espacios mayores. Cuanto más pequeña sea la casa, mayor es su precio por m2. Por ejemplo, una casa de 20 m2 puede rondar los 1.100 o 1.200 euros por m2, mientras que al unir tres módulos de 34 m2, que hacen un total de 102 m2, el coste se reduce a los 900 euros por m2, aproximadamente.

Sostenibles y autosuficientes

Una vivienda de este estilo no tendría sentido si no fuera sostenible. La compañía utiliza materiales reciclados y reciclables y recalca que trabajan siempre con productos locales. Estas casas prefabricadas cuentan con un aislamiento térmico muy eficaz que reduce el consumo en calefacción al mínimo.

Las ‘tiny home’ cuentan con la posibilidad de ser totalmente autosuficientes, ya que se pueden encargar con batería, depósito de agua de 1.000 litros y fosa séptica, pero también ofrecen modelos capaces de conectarse a la red del terreno sobre el que se vayan a colocar.

Imagen de una tiny home / Delavegacanolasso
Imagen de una tiny home / Delavegacanolasso

Como norma general, el exterior de las viviendas está hecho de acero, ya que no necesita ningún tipo de mantenimiento, es económico y, al ser galvanizado, refleja el entorno y se mimetiza con él, aunque, también ofrecen acabados exteriores de madera. Por su parte, el interior está forrado de madera de chopo y pino.

Una solución para revertir la España vacía         

En la página web de la compañía lo dejan claro con el siguiente eslogan: “El éxodo que en su día hubo a la ciudad, mañana volverá al campo”. Lo cierto es que, desde el inicio de la pandemia, muchas personas han cambiado su preferencia de vivienda ideal. De los apartamentos céntricos, pero pequeños, a las casas con jardín en las afueras y en los pueblos.

Para de la Vega, la España vacía se puede volver a llenar. “Estamos seguros de que no solo se puede, sino que es necesario. El precio de la vivienda, el teletrabajo y las nuevas formas de reunión lo respaldan. En España, tenemos la suerte de tener pueblos fantásticos”, comenta el arquitecto.

En su opinión, “el gran impedimento viene dado muchas veces por los ayuntamientos, que, con su burocracia, lejos de ayudar y trabajar para fomentar iniciativas, frenan cualquier actuación y ralentizan hasta la desesperación procesos que, de ser ágiles, reactivarían las aéreas rurales”.