Marta Ortiz, de musa de Vivienne Westwood a empresaria

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De ser musa de Vivienne Westwood a recorrer las pasarelas internacionales junto a grandes firmas, la supermodelo Marta Ortiz no se conforma con un único rol dentro del mundo de la moda, donde se mueve con soltura. Ahora, abre “Matiz”, su propia empresa de sello sostenible.

“Soy un pez en el agua en el mundo de la moda, me ponga donde me ponga estoy feliz porque estoy rodeada de lo que me gusta. Como emprendedora me veo con muchos retos, como modelo me queda mucho camino por recorrer, y como diseñadora sigo con mis pinitos”, cuenta a Efe en una entrevista la modelo, a horas de partir a Barcelona para una sesión de fotos.

Marta Ortiz (Valencia,1994) comenzó su trayectoria en la moda con tan solo quince años tras ganar un concurso de El Corte Inglés en Valencia, aunque reconoce que “con cinco años tenía claro que quería ser modelo”. Con una voluntad férrea a la que acompaña una mirada felina y un metro ochenta de estatura, acabó cumpliendo su sueño, que hoy es su profesión.

“No me podría quedar con un solo momento especial en la moda. Fue mágico ver en los ojos de Vivienne (Westwood) emoción al enseñarle mi proyecto de fin de curso sobre la deforestación. Ver que la modelo que cerraba su desfile compartía su mensaje la emocionó, aunque desfilar en Cinecittà con Chanel fue brutal”, rememora la modelo sobre alguno de sus momentos más especiales.

Es precisamente esta preocupación por la sostenibilidad la semilla que desde hace años se instauró en su mente y que hoy florece en Matiz, su propia firma de sello sostenible. “Más que una firma, es una empresa que plantea un ‘lifestyle’ para evolucionar hacia un estilo de vida más sostenible”, cuenta sobre Matiz, que aglutina 45 pequeñas marcas de sello sostenible.

No es la primera vez que Ortiz incurre en otras facetas dentro del mundo de la moda, ya que diseñó para la firma MUN una línea de alpargatas. Ahora, lanzará en Matiz “una colección de básicos”, poniendo de manifiesto su carácter polivalente. “Llevo once años trabajando en moda y eso ayuda, las marcas conocen tu identidad”, apunta sobre su empresa, que recoge y transmite su propia visión de cómo debería funcionar el sector.

“En el confinamiento vi como muchas marcas pequeñas estaban pasándolo mal, y lancé el ‘hastag’ “Yotesigoati” para potenciar lo fabricado en España y lo artesanal. Tuvo muy buena acogida, así que le di una vuelta, hice un estudio de mercado y en enero me dije: ‘me siento y lo hago”, desgrana sobre el comienzo del proyecto en plena pandemia. “Más que como una incertidumbre oscura, lo vi como una oportunidad”.

“Queremos potenciar la sostenibilidad, que el consumidor compre con cabeza prendas de calidad y atemporales”, explica sobre el concepto de la firma, de cuya campaña son imagen sus hermanas, su madre y su abuela. “Enseñamos que una prenda puede servir para una mujer de ochenta y cinco años y para una chica de dieciocho, haciendo hincapié en conceptos como la durabilidad ”, explica.

Además de servir como muestrario de pequeñas marcas, Matiz se presenta como una plataforma que cuenta con asesoramiento y prácticas que fomentan la economía circular. “Empezamos con una reorganización del armario del cliente, que puede vender lo que no usa en Matiz a cambio de ‘matices’, una especie de ‘criptomonedas’ con las que pueden comprar artículos sostenibles y duraderos dentro de la plataforma”, explica.

Desde asesoramiento inmediato que la misma modelo realiza durante estas semanas por WhatsApp a una línea sostenible de merchandising o venta de prendas de segunda mano, Matiz acoge diferentes iniciativas. “Es un concepto diferente, invierto en una iniciativa que me hace feliz y sé que también hace feliz a muchas marcas”, apunta.

“Vivir en París, Nueva York o Japón ha sido genial, pero creo que no hay ningún sitio como Madrid”, explica sobre el que podría ser próximo proyecto como parte de Matiz, la apertura de un espacio físico en la capital donde “las clientas puedan probarse ropa y podamos hacer exposiciones donde presentar artistas emergentes”, dice la modelo sobre el arte, otra de sus pasiones que podría pasar a ser parte de la ecuación.

La valenciana se define como “ambiciosa” y asegura que le quedan “muchísimos retos por cumplir” dentro de la moda, en la que ahora compagina su faceta como modelo en una agenda copada de proyectos con su nueva andadura como empresaria al frente de Matiz, desde donde con experiencia, nuevos ojos e ilusión sigue recorriendo los senderos de la moda.