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O Camiño do Inglés: la cocina de Ferrol se reivindica

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Es el faro de la nueva cocina con sello local. Desde su apertura en 2010 en el casco histórico de Ferrol, O Camiño do Inglés evolucionó hacia una propuesta gastronómica ya consolidada, con el pescado como actor principal, y transitó a un emplazamiento, el que ahora ocupa en el barrio portuario, que moldea el aparente adiós a la pandemia.

Su líder, el cocinero Daniel López, atiende a Efe mientras se ultiman los menús especiales por San Valentín y en un restaurante recién ampliado.

Poseedor de un Sol Repsol desde la pasada primavera, no ha necesitado mayores distinciones para que el boca a boca lleve su nombre a lugares alejados.

Relata la reciente visita de un directivo de una destacada firma del textil que llegó a la calle Espartero en taxi poco después de recalar en el cercano aeropuerto de A Coruña. Tenía bien definido su plan, al igual que el chef trazó la hoja de ruta para sacar partido al bajo contiguo a su negocio, de apenas 30 metros cuadrados.

«La idea era hacer un comedor privado, pero con todo esto, al final, quería dar mucha más amplitud; tiré la pared y ganamos luminosidad y aumentamos la distancia entre mesas», explica López.

Una reforma en la que el «cliente gana en confort», una apuesta frente a «las preocupaciones, hay mucho miedo». De estar «escondidos en cuevas» a querer lidiar con «una crisis económica tremenda, no poder vender» y dejar atrás «la peor» Navidad de su «historia».

Indica el cocinero que la última variante de la covid-19, cuando parecía que ya «estábamos casi en el final», supuso la «mayor caída de ventas que hayamos tenido». Tener el «restaurante abierto para no tener clientes, nunca nos había sucedido», aunque todo huele ya a pasado, especialmente cuando haya pasado «la cuesta de enero y febrero».

Ahora sí, ahora parece que es el «momento de que recuperemos la alegría y la gente se vaya feliz» tras disfrutar de la experiencia de O Camiño do Inglés.

Daniel López no se esconde, en el menú sugerido por San Valentín para llevar a casa, otra tendencia que ha reafirmado la pandemia, tiene un plato favorito. Es el salpicón de rape y buey con mahonesa de cigala, cuyo secreto es que el «producto es muy bueno y poco más».

Cuando lo gestó con su equipo, se dijeron que no iban «a poner solo salpicón», al que él no añade «patata o mucha verdura picada», y aplicó su aceite de cigala, que está «tremendo».

Tampoco oculta su pasión por el pescado y el motivo de su supremacía en la carta de O Camiño do Inglés. «Mira dónde estamos, en el sitio en el que vivimos es lo obvio, lo natural; estamos en una esquina privilegiada, las corrientes y los nutrientes del mar hacen que los pescados tengan cualidades extraordinarias», puntualiza.

Cuando viaja, prueba y «no sabe igual», manifiesta el fiel cliente de cada mañana en el mercado del casco histórico de Ferrol, «¿por qué vamos a buscar a otro lado?».

Con ese «producto tan excepcional que hay que explotar al máximo», a López le ha tocado ser abanderado de una fértil generación de cocineros en la ciudad.

Restaurantes como Sinxelo, Bacelo o David Freire son otros exitosos ejemplos y recogen el testigo de clásicos como A Gabeira y O Parrulo o del desaparecido Casa Tomás, en su día «el único que tuvo una estrella Michelin» en la zona.

Sigue asombrado cuando en lugares lejanos le dicen que conocen su establecimiento, «alucino a veces».

Se siente «muy bien valorado», pero cree que a Ferrol «se le deben muchas cosas», en Galicia sin ir más lejos.

El que descubre Ferrolterra quizá quiera repetir, pero el chef opina que la «gente mira a Ferrol como algo que está escondido».

Contra los tópicos, la cocina fresca e innovadora hace de tarjeta de presentación de una comarca tan moderna como las demás.