Plantas invasoras convertidas en bestias fantásticas

A lo largo de un camino polvoriento de Zimbabue flanqueado por casitas de ladrillo, chozas redondas con techo de paja y cultivos, dos jirafas permanecen inmóviles y sus largos cuellos se extienden hacia el cielo azul.

Pero estas jirafas no son reales: están minuciosamente tejidas con los tallos de una planta que constituye una plaga invasora en muchas zonas rurales del país africano. Esa planta, conocida como lantana, es ahora una fuente de ingresos y creatividad para una familia de artistas.

«Hay que aplaudir a personas como el señor Zata por haber presentado esta iniciativa, que convierte una amenaza ambiental en una oportunidad económica».

La lantana crece como un arbusto disperso con flores brillantes, hojas fragantes y tallos largos y retorcidos cubiertos de pequeñas espigas y hojas venenosas para el ganado, infestando la tierra en barbecho con matorrales impenetrables.

«La lantana está en todas partes y la gente no la quiere. Por tanto, trato de usar la lantana a través del arte», dice a Efe Joe Zata, de 48 años, en su casa situada sobre un afloramiento rocoso en Domboshava, un distrito a unos 30 kilómetros al norte de Harare.

Zata, artista desde hace 25 años, trabaja con sus tres hermanos.

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Joe Zata posa con una de sus obras

Aunque algunas comunidades de la India utilizan lantana para fabricar muebles, al creador zimbabuense se le ocurrió la idea de emplearla durante un confinamiento por covid-19 en Zimbabue en 2020.»La gente no creía que pudiéramos ganarnos la vida con eso. Pensaron que estábamos haciendo cosas por desesperación, pero ahora estamos recibiendo una respuesta positiva de la comunidad».

«Sencillamente, experimenté durante la covid. Hice un elefante y lo vendí en una feria. Así fue como empecé», recuerda.
Hoy día, él y sus hermanos venden dos o tres piezas al mes. Pueden ganar hasta 1.200 dólares estadounidenses por una sola obra.

Esa es una pequeña fortuna en un país acosado por problemas económicos, incluida una inflación del 285 por ciento que ha erosionado mucho el valor del dólar zimbabuense.