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Recluta: el velero soñado

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En verano de 1942, el velero Recluta competía en una regata entre Buenos Aires y Mar del Plata patroneado por su armador Charlie Badaracco. Durante la noche, en medio de una violenta tormenta, encallaba en las aguas poco profundas del Cabo de San Antonio.

En un primer momento, la tripulación lograba liberarlo, pero mientras realizaba la maniobra un tripulante cayó por la borda. En las labores de rescate, el Recluta volvía a encallar. Esta vez, para siempre.

Con el tiempo, los restos se convertirían en una atracción turística, el recuerdo cada vez más lejano de una aventura inacabada que ahora en pleno siglo XXI ha tomado vida con una nueva unidad réplica de El Recluta.

 

Decidido a izar sus velas una vez más, Charlie Badaracco Badaracco recurrió al famoso arquitecto naval Germán Frers Sr. (1899-1986) para recrear el Recluta utilizando piezas del modelo original. Sin embargo, esta vez incorporarían nuevas ideas para dar vida al que sería el mayor velero jamás construido en Sudamérica.

Eran tiempos de la Segunda Guerra Mundial y la falta de suministro de materiales condenó el proyecto al fondo de un cajón que no se abriría en décadas.

Germán Frers Sr. fallecía sin ver materializado su sueño. Su hijo Germán Frers Jr., uno de los arquitectos navales más reconocidos de la actualidad, se encontró con los dibujos y diseños del Recluta mientras buscaba inspiración para un nuevo barco, y decidió cumplir el sueño de su padre. A Zelmira Frers, nieta e hija de ambos diseñadores, le enamoró la historia. Arquitecta, directora creativa y fotógrafa, desconocía por completo el mundo náutico, pero se animó a documentar la construcción y escribir A través del Recluta, un relato estético y emocional del destino de un barco que logró reunir a tres generaciones Frers.

Durante tres años, Zelmira registró y fotografió cuidadosamente cada detalle de la construcción de esta gran velero de 20 metros, capturando por primera vez la intimidad del proceso creativo del diseñador Germán Frers y su equipo de artesanos náuticos. «Recluta es testimonio de una época floreciente en Argentina, cuando la industria náutica estaba en su apogeo, la época de mi abuelo. Hoy, la realidad de esta industria es muy diferente. En este libro he querido inmortalizar una pequeña parte de la hermosa historia del desarrollo náutico argentino y a algunos de sus silenciosos protagonistas», destaca Zelmira Frers.

En su empeño por empaparse de este universo tan nuevo para ella, Zelmira estudió todo lo que su abuelo escribió sobre los barcos que diseñó. «Este libro me permitió revisar el concepto del tiempo, los flujos de la vida, aquello que trasciende y se transmite de generación en generación. Conocí a mi abuelo a través de las historias que escribía, y descubrí a un hombre aventurero, curioso y con un gran sentido del humor. De él aprendí que la vida hay que abrazarla como viene. De su capacidad de adaptación en alta mar, aprendí a aceptar que estamos a merced de la naturaleza y de lo inesperado, y que debemos ser lo suficientemente inteligentes para actuar en consecuencia», resalta.

El Recluta cruzó el Atlántico el pasado verano rumbo a Mallorca, donde se estrenó en competición disputando en agosto la Regata Illes Balears Clàssics. Tras competir en la Copa del Rey Vela Clásica Menorca, en Mahón, se trasladó a Saint-Tropez, donde A través del Recluta fue oficialmente presentado esta semana coincidiendo con Les Voiles de Saint-Tropez.

«Mi padre encontró los planos… O tal vez los planos encontraron a mi padre. Esta es la historia de cómo finalmente construyó el barco proyectado por mi abuelo», expone la autora.