Tamara Falcó: «¡Ay qué mona! ¡Qué guapa!»

Tamara Falcó es uno de los personajes más populares y queridos de nuestro país y su presencia siempre es motivo de expectación. Y el último ejemplo de ello, el divertido e inesperado baño de masas que se ha dado al regresar, a última hora de la noche, al apartamento que comparte con Íñigo Onieva en el centro de Madrid.

Un piso que, casualmente, está al lado de uno de los locales nocturnos más conocidos del barrio de Justicia de la capital. Siendo jueves, decenas de personas hacían cola pacientemente a las puertas del lugar cuando, ¡oh sorpresa! la hija de Isabel Preysler ha hecho su aparición en un VTC.

Impresionadas por su belleza y su elegancia, diversas personas le han dedicado varios piropos -«¡Ay va, qué mona!» o «¡Que guapa!»- que la marquesa de Griñón, hablando por el móvil, ha respondido con una sonrisa y un tímido «gracias».

Nerviosa por este ‘recibimiento’ por todo lo alto que no esperaba, Tamara no ha sido capaz de abrir el portal de su edificio, pero uno de los porteros del local nocturno se ha ofrecido a ayudarla, sacándola del apuro en unos segundos.

De lo más risueña y dicharachera, la socialité ha confesado que «ya no queda nada» para darle el ‘sí quiero’ a Íñigo Onieva, que promete convertirse en la boda del año y que ambos están preparando con toda la ilusión del mundo a pesar del grave accidente de moto que ha sufrido un familiar del empresario, lo que ha ensombrecido los preparativos en las últimas semanas.