Tiempo de chimenea

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Con la llegada de los días fríos hay que pensar en la mejor leña para la chimenea, teniendo en cuenta las condiciones de la casa, y conocer los precios de los tipos de leña, para poder ahorrar en calefacción.

Aunque el uso de la chimenea de leña para la calefacción doméstica ha disminuido considerablemente en los últimos años, sigue estando muy presente en las casas rústicas e incluso en los hogares de los aficionados a este combustible natural. Y al igual que hay varios tipos de chimenea, también hay muchos tipos de leña para la chimenea.

Tipos de leña: ¿cuál es la mejor?

Hay muchos tipos de leña y varían en función del tipo de árbol. En España, es fácil encontrar leña de eucalipto, castaño, álamo, roble y corcho. Pero, ¿son éstas las mejores especies de árboles para leña?

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Como bien sabían nuestros antepasados, no toda la madera es igual. Las hay que arden más rápido y las que producen más calor. La mejor madera para leña es la más densa y seca, con un bajo contenido de humedad, es decir, con menos agua.

En términos generales, la leña puede dividirse en dos categorías: madera blanda y madera dura, que se diferencian por su peso.

Maderas blandas: ideales para encender una chimenea

Las maderas blandas tienen una baja densidad y su peso varía entre 300 y 350 Kg/m³. La madera blanda para chimeneas puede producir más calor y arde casi instantáneamente. Si todavía no encuentras la mejor manera de encender su chimenea, la madera blanda es la respuesta a sus problemas.

Se puede obtener de álamos, plátanos, pinos y castaños. La gran desventaja es el hecho de que el suministro tiene que hacerse más a menudo.

Madera dura: más tiempo, más calor

En cuanto a la madera dura, de mayor densidad, el peso varía entre 350 y 400 Kg/m³. Se extrae de árboles como el roble, el nogal o la encina y, aunque tarda en quemarse, el calor se conserva durante más tiempo. Por lo tanto, es la leña más barata para las chimeneas.

Leña ecológica: una alternativa sostenible

Si prefieres una alternativa sostenible, opta por la leña ecológica. Esta leña se fabrica en realidad a partir de residuos de madera sometidos a alta presión. No contiene productos químicos, no crea suciedad y, debido a su baja humedad, no genera humo.

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La leña ecológica para la chimenea es una opción extraordinaria para quienes desean una calefacción sin olores desagradables en casa. Además, puedes guardarla sin perder mucho tiempo.

Leña de coníferas: la menos recomendada

Es la leña menos recomendada para las chimeneas. La madera de las coníferas tiene más monóxido de carbono, produce más humo y llamas y puede ser incluso peligrosa si no se utiliza correctamente.

Otro problema si estás pensando en utilizar leña de coníferas para tu chimenea es la acumulación de suciedad, que puede dañar el hogar y la chimenea. Ejemplos de coníferas son el cedro, el ciprés italiano o el pino.

Cuidado al utilizar leña para la chimenea

Independientemente del tamaño y el tipo de madera que se utilice como leña, hay que tener algunos cuidados. Es totalmente desaconsejable utilizar leña de madera tratada para la chimenea. La madera pintada o con resinas artificiales puede liberar gases tóxicos y ser perjudicial para la salud.

No utilices alcohol u otros tipos de líquidos para encender la leña de la chimenea. Pueden saltar chispas, lo que puede provocar un incendio. Para encender la chimenea con leña, utiliza papel arrugado, que ayuda a liberar la llama.

No es aconsejable echar grandes cantidades de agua para apagar el fuego, ya que lo estropeará. Puedes usar un poco de agua a través de una botella de spray, o poner un poco de ceniza y luego bicarbonato de sodio en la madera.

¿Dónde guardar la leña?

También es importante saber dónde almacenar la leña durante los meses en que no la necesitas. Por un lado, el lugar debe estar seco, para que la madera no se humedezca. Por otro lado, deben garantizarse las mejores condiciones de ventilación y una adecuada exposición a la luz solar.

Un error que se comete a menudo es almacenar la leña en un lugar con contacto directo con el suelo. En su lugar, intenta utilizar una plataforma o crear una estructura con trozos de madera o piedras que puedan soportar el peso de la leña. También puedes utilizar una cesta de mimbre o una estantería en la pared para conseguir una disposición flexible.

 

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Almacena la leña para la chimenea en espacios amplios que permitan añadir más leña con el tiempo. Evidentemente, no hay que exagerar la altura de la pila de leña. Intenta siempre ser original y tener un ojo experto para la decoración de la chimenea.