Un dúplex prefabricado y sostenible construido junto a un lago para llevar una vida tranquila

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Buscar la tranquilidad más allá de los límites de la ciudad es una apuesta arriesgada, en especial para quienes, a pesar de los inconvenientes, disfrutan de la vertiginosa vida urbana. No obstante, algunas casas pueden hacer atractivo el mundo rural hasta para los más recalcitrantes defensores de la ciudad, como esta, llamada House Wustrow, un dúplex prefabricado y sostenible que encontramos en las inmediaciones del lago Plätlin, una parte del área del distrito de los lagos de Mecklenburg, en el norte de Alemania, que destaca por la abundancia de pastos y árboles se extienden por todo el terreno. Un trabajo que ha sido diseñado por el estudio berlinés WW STUDIO.

La influencia de la geometría es uno de los aspectos que llaman poderosamente la atención al contemplar la forma arquitectónica de la casa, que destaca por la exuberancia de las formas curvas y bordes afilados.

El edificio posee una forma ligeramente asimétrica, en forma de rombo y orientado de norte a sur, de modo que ofrece perspectivas y vistas cambiantes desde todas las direcciones. Este efecto desde el exterior se ve reforzado por dos áreas de techo de formas diferentes y ventanas cuidadosamente ubicadas de diferentes tamaños, un efecto previsto para evocar tal impresión. Esa construcción “redefine la tipología regional de cobertizo para botes y granero”, en opinión de los arquitectos.

Desde el exterior, los pilares de madera color carbón crean la imagen de las persianas venecianas a plena luz del día, destacándose de su tono oscuro contra los tonos más claros del entorno. La ventana gigante en el frente que toma la forma de la vivienda da una vista general del interior que contrasta con la paleta empleada en el exterior. También contribuye a la multiplicidad de la luz natural e interna que se superpone y traspasa los espacios. La apariencia monocromática, que le da al edificio su distinción contemporánea, se completa con marcos de ventanas de aluminio de color oscuro y techos de tejas de hormigón de color antracita.

Al entrar en la casa de 92 m2, la madera de abedul tapiza el interior, contrastando su apariencia de tonos oscuros en el exterior. Las superficies claras generan un ambiente cálido y confortable, reflejan la luz y enfatizan el carácter abierto y ligero del interior del edificio. Este carácter se encarna más vívidamente en una sala de estar de dos pisos con grandes ventanales y una vista del lago cercano. El espacio central, similar a un atrio, es el centro de la casa donde la cocina, la mesa de comedor, la chimenea y una profunda área para sentarse buscan refugio.

Además, en la misma planta baja también encontramos un baño accesible, que se complementa con una sauna contigua. Un pequeño balcón similar a un patio ofrece vistas a la reserva natural cercana y dirige la luz del día hacia el interior a través de una pared de vidrio.  Los niveles del piso son accesibles y están conectados a través de rampas y escaleras. Al caminar, el edificio genera impresiones cambiantes mientras que las ventanas capturan diferentes vistas del paisaje y el lago cercano. De esta forma, “se crean una multiplicidad de ambientes de iluminación, que también cambian según la hora del día y la estación”, explican.