Un refugio en Canadá construido con una impresora 3D se alquila en Airbnb

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La construcción de viviendas mediante la tecnología de impresión 3D sigue su proceso de consolidación. La compañía holandesa Twente Additive Manufacturing (TAM) trabaja en esta línea, con el objetivo de diseñar y construir estructuras que ponen el acento en la necesidad de crear una relación de equilibrio entre los hogares y los seres humanos que lo habitan y el medio ambiente. Para ello, apuestan por reducir el consumo de material innecesario y aumentar la conectividad con el mundo natural. Su último proyecto es una casa impresa en 3D en Canadá con su diseño basado en la secuencia de Fibonacci, por lo que se le ha dado el nombre de Fibonacci House.

La impresión 3D permite que las formas y los objetos complejos se fabriquen con precisión y rapidez sin la necesidad de herramientas adicionales. Los objetos impresos generalmente comienzan como un modelo digital en 3D a partir de un archivo de diseño asistido por computadora (CAD). A continuación, el archivo se procesa en capas, llamadas ‘slicing’, lo que da lugar a la naturaleza capa por capa en la que se suele realizar la impresión 3D. Este método de producción también ha permitido la fabricación de objetos que antes no se podían producir con otros métodos de fabricación”, señala la compañía.

La Fibonacci House de Twente Additive Manufacturing ha sido construida con impresoras de hormigón 3D TAM. El resultado ha sido una pequeña casa que presenta una estructura en espiral con un entrepiso que agrega un espacio adicional a la casa ya compacta. Para la construcción, el equipo utilizó dos morteros de impresión diferentes: un material 1K que es más lento en el tiempo de curado, pero mejor para estructuras más grandes; y un material 2K que fragua bajo demanda, lo que resulta en tiempos de impresión más rápidos.

La Fibonacci House se imprimió fuera del sitio. Esto permitió a la empresa tener un entorno de impresión controlado, donde las impresoras estaban seguras y funcionaban 24 horas al día, 7 días a la semana. Al dividir el diseño en partes transportables, el equipo pudo ensamblar la estructura fácilmente. La casa se dividió en 20 componentes divididos en secciones transportables. El tiempo necesario para la impresión total fue de once días. Un hito que lograron mediante una impresora de concreto diseñada y vendida por Twente Additive Manufacturing, lo que significa un tiempo de ensamblaje más rápido en el sitio y un menor consumo de energía. Se imprimió un volumen total de 800.000 metros cúbicos de hormigón. Prácticamente todos los elementos no cementosos se hicieron utilizando cedro y abeto recolectados de manera sostenible.

La vivienda consta de una cocina de planta abierta y un espacio habitable en el primer piso, con un cuarto de ducha escondido dentro de la parte más estrecha de la planta en forma de espiral. Un entrepiso al que se llega por una escalera puede acomodar a dos adultos y dos niños a la hora de dormir. Un patio cubierto ofrece un comedor al aire libre para cenas y barbacoas. El conjunto se completa con un pequeño jardín para que disfruten los huéspedes.

Ahora, la Fibonacci House está disponible para alquilar en Airbnb desde 133 dólares por noche con una estadía mínima de 3 noches. Destaca, por último, una dimensión solidaria: todas las ganancias de los ingresos por el alquiler de la casa se dirigen a financiar un proyecto de viviendas asequibles desarrollado por World Housing, una organización benéfica que está construyendo lo que esperan sea la primera comunidad en Canadá de viviendas asequibles construidas completamente con impresión 3D.