Una casa hecha con contenedores que se inspira en la estética industrial

El uso de contenedores de transporte como materia prima para la creación de auténticas viviendas de lujo está cada vez más extendido. Pero no siempre ha sido así, y, en ocasiones, muchos lo han considerado, y lo consideran, una idea loca. Pero proyectos como este demuestran que con un trabajo bien hecho, puede ser una fantástica alternativa.

El origen de esta vivienda lo encontramos hace algunos años, en concreto en 2015, cuando una pareja acudió al arquitecto sueco Måns Tham con una idea inusual. Su propuesta era la de construir una casa con viejos contenedores de transporte, basándose en su fascinación por los automóviles estadounidenses personalizados y una estética industrial de bricolaje.

Dicho y hecho, el estudio Mans Tham Arkitektkontor, se puso manos a la obra para hacer realidad lo que sus clientes habían pedido. Tras un largo y exhaustivo proceso de investigación sobre métodos de fabricación, ingeniería y aislamiento para adaptar esta unidad de construcción un tanto ubicua, pero ciertamente poco convencional, especialmente para viviendas, nació Container House. Tres años después de que se iniciara el proyecto, se logró concluir “esta residencia privada para una familia de cinco personas construida con ocho contenedores de envío High Cube usados ​​ensamblados”, en la que los clientes jugaron un papel fundamental ya que construyeron el proyecto ellos mismos, señalan en su web.

Esta vivienda se puede ver hoy en las afueras de la capital sueca, Estocolmo, en un espacio rocoso inclinado junto a un lago. “Los muros estructurales de los contenedores permitieron que el nivel superior fuera más grande que el nivel de entrada y se ajustara a la ladera en forma de cañón”, explican. Pero sin duda, uno de los elementos más llamativos es la entrada, ya que la puerta se conecta a la calle a través de un delgado puente.

Junto a este, existen otros elementos que llaman la atención, tanto en el exterior como en el interior, Todos los pisos, que son de hormigón vertido, techos y otros elementos que se unen para vestir el marco estructural y hacer de una casa un hogar fueron escogidos con sumo cuidado y personalizados para adaptarse a los requisitos estéticos y prácticos de la casa contenedor. Además, los clientes completaron el interior con accesorios hallados y reutilizados, como una escalera de madera que se rescató de un antiguo restaurante demolido.

El resultado final es sorprendente: una estructura de unos 150 m2 con tres niveles, pintada de gris para que coincida con la roca circundante. La estabilidad en un terreno tan complicado a un diseño que apuntala tres contenedores en el nivel del suelo, donde una entrada al aire libre conduce a la sala de estar de la residencia que, a su vez, desemboca en una habitación de invitados, donde los huéspedes pueden disfrutar de un cuarto de servicio, lavandería y baño completo. Justo por encima del nivel del suelo, cuatro contenedores de envío adicionales crean espacio para una sala de estar de planta abierta que incluye una cocina, una sala de estar y un comedor.

En el mismo nivel, una terraza al aire libre está delineada por un marco de acero al aire libre que acuna a la pasarela que conecta la vivienda con el bosque. En el piso más grande de la residencia, también se pueden encontrar un baño, un dormitorio principal y tres dormitorios más pequeños. Colocado encima de todo, un solo contenedor de envío funciona como una fantástica terraza desde la que se puede disfrutar de las vistas del acantilado escarpado y el lago cercano.

La geometría de los contenedores domina la composición y da un ritmo único a las fachadas. Las grandes aberturas traen mucha luz: la sala de estar y el comedor en particular se inundan de luz solar, mientras que la terraza de la azotea permite disfrutar de los días soleados. En el interior, destaca la suavidad que contrasta con el aspecto exterior, con ventanas enmarcadas y vistas amplias de la vegetación circundante y el contexto suburbano.