‘Vento’: El gran velero ecológico

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El estudio Nuvolari Lenard acaba de presentar en el Salón Náutico de Venecia el NL 285 ‘Vento’, un proyecto que aúna conocimientos, tecnología y materiales para mostrar a diseñadores y armadores cómo dar forma a un capricho flotante ecológico.

Después de trabajar con astilleros de la talla de Oceanco, Palmer Johnson, Perini Navi o CRN Ferretti, Carlo Nuvolari y Dan Lenard, fundadores del estudio de diseño veneciano han decidido romper moldes con un concepto radical que integra todos los parámetros de la navegación pura con las necesidades del propietario de un superyate de última generación.

El ‘Vento’ no será el enésimo “megayate asistido por vela”, sino un auténtico y elegante velero de 100 metros que utilizará la fuerza del viento para surcar los mares. “Estar concienciado con el medio ambiente tiene que convertirse en una forma de ser, en una forma de pensar. No hay nada que nos impida pensar en un superyate verdaderamente ecológico. No es difícil lograr grandes resultados, sólo hay que dejar de ser tradicionalista y arriesgarse, volviendo a lo básico: construir un velero que realmente use velas y sea realmente eficiente“, explica Carlo Nuvolari.

Este supervelero luce unas líneas que le confieren un carácter agresivo, si bien estas lineas responden a criterios que van más allá de lo estético. La proa inversa, por ejemplo, además de dotar al yate de una fuerte personalidad, permite ampliar la línea de flotación al máximo, aumentando así la estabilidad y el rendimiento en la navegación. El casco de aluminio, por su parte, está diseñado para presentar menor resistencia y, por tanto, menos exigencia de potencia para una determinada velocidad, lo que se traduce en enormes beneficios al utilizar velas o el motor, al mismo tiempo que genera olas más pequeñas, causando menos impacto en la línea de la costa que los superyates convencionales. También la popa, con un volumen menor en comparación al resto de la embarcación, se ha esbozado desde ese enfoque eficiente y sostenible, buscando menos impacto en el desplazamiento.

Parte fundamental del proyecto son las velas o, mejor dicho, las alas-velas (wing-sails). Para hallar la configuración más eficiente posible, Nuvolari Lenard ha recurrido a Ilan Gonen, un ex piloto de combate israelí, experto en aerodinámica, marinero y fundador de Omer Wing-Sail. El resultado de esta alianza es un juego de velas de doble cara similares a las empleadas en la última Copa América y que son mucho más eficientes que los aparejos tradicionales.

Este tipo de trapo reduce la cantidad de vela, generando menos fuerza de escora, por lo que se requiere menos peso de quilla para enderezar el barco. En resumen: menos desplazamiento. La quilla retráctil permitirá pasar de un calado de 5,5 metros a 9. Los mástiles de carbono medirán 64 metros y soportarán una superficie vélica total de 2.100 metros cuadrados.

Como todo proyecto de Nuvolari Lenard, el Vento disfruta de interiores espaciosos y bien distribuidos, gracias a un cuidadoso estudio de volúmenes y flujos. El concepto incluye seis camarotes dobles (cuatro VIP, una “supervip” y la gran suite principal, que se ubica a proa de la cubierta principal y cuenta con terraza privada. Los espacios exteriores también son enormes y variados: flybridge, spa, club de playa y todos los demás extras que un armador exige encontrar en un megayate.

En lo que respecta a la propulsión del motor, Nuvolari Lenard se ha puesto en contacto con una empresa líder en el mercado para equipar al Vento con un sistema híbrido diésel-eléctrico con generadores de velocidad variable y hélices de paso variable que permite muchas opciones en cuanto a operación, logrando máxima eficiencia y mínimo consumo específico.

Según sus creadores, esta embarcación es un concepto revolucionario que obliga a afrontar la realidad con un nuevo enfoque. “Un motor eléctrico y baterías no son suficientes para hacer que un barco sea ecológico”, sostienen desde el estudio, “necesitamos cambiar nuestra mentalidad para adquirir una visión global que sea capaz de equilibrar los beneficios y costes de determinadas elecciones y proyectarlas hacia el futuro. En resumen, el diseño de yates necesita cambiar de ritmo, diseñadores, astilleros y propietarios deben preocuparse tanto por el mar de su costa como por los mares lejanos. Desde la concepción del casco hasta el plano de la vela, desde la tecnología hasta la decoración de los lujosos interiores, hay que buscar respuestas concretas a las preguntas medioambientales que surgen en este tipo de proyectos de ensueño.